lunes, 7 de febrero de 2011

LAS MEDICINAS CURAN O ENFERMAN?

La Vanguardia, 24 Enero 2011

LA DIFERENCIA ENTRE UN MEDICAMENTO Y UN VENENO RADICA EN LA DOSIS.

LAS MEDICINAS CURAN O CAUSAN CUALQUIER ENFERMEDAD?

Entrevistado: Joan-Ramon Laporte (*)
Entrevistadora: Ima Sanchís

¿Analiza fármacos que ya están en el mercado?
Sí, porque cuando un fármaco sale al mercado, ha sido probado por unos pocos miles de voluntarios, pero al comercializarse en todo el mundo es tomado por millones de personas, y es entonces cuando pueden aparecer efectos indeseados, en ocasiones con desenlace mortal.

¿Cuál es el medicamento que a más gente ha matado?
La aspirina, porque es el medicamento que más gente ha tomado y la percepción de su riesgo está distorsionada. A dosis bajas –cien miligramos al día– es un excelente protector cardiovascular, pero a dosis analgésicas –un gramo– puede producir hemorragia gastrointestinal.

¿Hay datos?
En Catalunya se producen unos 3.000 casos anuales de hemorragia gastrointestinal, de los que un 40% son atribuibles a la aspirina y a otros antiinflamatorios. En EE.UU. mueren al año por hemorragia gastrointestinal por antiinflamatorio unas 15.000 personas, mientras que de sida mueren 12.000.

Impactante.
Cualquier enfermedad puede ser producida por un medicamento: un infarto de miocardio, por un antiinflamatorio y muchos otros fármacos; una neumonía, cualquier enfermedad neurológica o patología psiquiátrica pueden ser favorecidas por medicamentos.

Veo que lo de los efectos secundarios va en serio.
Muchos causan depresión, como algunos que tratan la presión arterial o los diuréticos en personas de edad avanzada. Los medicamentos para el insomnio pueden provocar crisis de agresividad; muchos casos de irritabilidad al levantarse se deben a medicamentos de este tipo, como las benzodiacepinas u otros hipnóticos de acción corta.

¿Estamos hipermedicados?
Sí, llegamos al punto de que cuando una persona está triste se dice coloquialmente que está depre. Los antidepresivos sólo sirven para una depresión profunda, y la tristeza no es una enfermedad, es una reacción saludable.

¿No hay medicamento sin efectos indeseados?
No, cada medicamento tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa 197.000 personas a causa de efectos adversos. En EE.UU. los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus y el cáncer; y por encima de la diabetes, las enfermedades pulmonares y los accidentes de tráfico.

¿Es una lotería?
No, si la toma o la prescripción del medicamento fuera más atenta a los riesgos que conlleva, se calcula que se podría evitar entre un 65% y un 75% de estas muertes.

Anunciar fármacos por televisión debería estar prohibido.
Opino lo mismo. En España sólo se pueden anunciar los que no financia la Seguridad Social, si no la arruinarían. Somos el país de Europa que, en relación con el PIB, más medicamentos consume.

Hablemos de sus precios.
Son arbitrarios. Fabricar el medicamento más caro, de cien a quinientos euros, no cuesta más de dos euros, incluido el envase. Supuestamente, pagamos el esfuerzo de investigación. Pero entre un 30% y un 40% del gasto medio de los laboratorios se destina a la promoción comercial.

El precio lo negocia el Gobierno.
Sí, pero con poco éxito. En España, el precio del medicamento está alcanzando el de Alemania, que nos duplica la renta per cápita.

Qué gran negocio.
Según el informe de desarrollo de la ONU, es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico.

Dicen que se inventan cada año nuevas enfermedades.
Sí, sobre todo en relación con la mente y el sexo. Convierten la timidez en enfermedad y la medicalizan. Ahora se han inventado la disfunción sexual femenina: “Padeces disfunción sexual femenina..., no se ría...

De acuerdo.
... Si en los últimos seis meses has rechazado una proposición de relación sexual o no has tenido una con satisfacción plena”. Cada vez que se reúne uno de los comités de hipertensión arterial (el estadounidense, el europeo o el de la OMS) bajan el nivel de presión arterial considerado normal, y lo mismo ocurre con el colesterol.

Explíqueme.
En pocos años se ha disminuido de tal manera el límite de normalidad del colesterol que cada vez hay más población que debe tratarse. En EE.UU. ha aumentado de 3 millones de personas a 25 en 10 años.

Asombroso.
La industria farmacéutica dedica el doble (en España el triple) de su presupuesto a promoción comercial que a investigación. Una visita del representante comercial viene a generar unas 35 nuevas recetas del medicamento. Lo asombroso es que no haya en Sanidad una especie de central de compras de medicamentos con gente formada.

¿Quién se ocupa de la formación continuada del personal sanitario?
Los laboratorios, así que es muy difícil asegurar que no haya una influencia de intereses comerciales.

IMA SANCHÍS

(*) Joan-Ramon Laporte

Jefe del Servicio de Farmacología de Vall d'Hebron

62 años, barcelonés, cuatro hijos y dos nietos: Lola y Quim.
“Soy doctor en Medicina, catedrático de Farmacología en la UAB y dirijo la Fundació Institut Català de Farmacologia. Estoy por los derechos humanos y la libertad. El alma, que encierra nuestras propuestas, nos trasciende”.

No debió de ser fácil crear hace 26 años una fundación (Institut Català de Farmacologia) que investiga y denuncia los fármacos que representan algún peligro para la salud. Habrá de todo, pero en la industria farmacéutica hay sobre todo dinero, poder e influencias.

“Parece que hayan perdido su alma médica y se hayan quedado únicamente con su alma comercial”, dice Laporte, que sabe de lo que habla: entre otras cosas, presidió el comité de medicamentos esenciales de la OMS (2003- 2004) cuando se consiguió que se aprobaran los antirretrovirales genéricos que salvaron tantas vidas en África. Aquí ofrezco sólo una décima parte de lo mucho que me contó: el negocio de la salud da para hablar.

domingo, 2 de enero de 2011

QUE ES EL AGUA MINERAL

Publicación de Gerardo Bouroncle

¿Que es un agua mineral?

Con regularidad escucho en un restaurante que cuando una persona pide un agua mineral, en la mayoría de veces noto que a esa persona se le sirve una agua de mesa con gas. Pero realmente en el Perú se sabe que es un agua mineral? Pues no. La gran mayoría desconoce la diferencia entre un agua mineral y un agua de mesa. El peruano promedio cree que un agua mineral es una botella de agua que tiene gas.
De acuerdo a la OMS, el agua mineral natural es toda agua no contaminada bacteriológicamente, que procede de una fuente subterránea natural o perforada y contiene una determinada “mineralización” que puede inducir efectos favorables para la salud.
Asimismo el agua mineral ayuda entre otras cosas, a combatir la hipertensión arterial, los problemas renales, cardiacos y digestivos, y las alteraciones asociadas a la retención de líquidos.

¿Pero sabemos realmente lo que es y lo que contiene el agua mineral?
El agua mineral es aquella que se obtiene de manantiales naturales o creados por el ser humano. Se caracteriza por su pureza original, tanto química como microbiológica. Su origen subterráneo le confiere minerales, oligoelementos y otros componentes con efectos sobre el cuerpo humano, además de que nos garantiza protección frente a la polución química.
En 1969 la Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió como agua mineral natural toda agua no contaminada bacteriológicamente que procedente de una fuente subterránea natural o perforada, contiene una determinada mineralización y puede inducir efectos favorables para la salud, debiendo estar así reconocido por la autoridad pertinente del país de origen.
Su embotellamiento debe producirse en su lugar de origen y el agua debe estar libre de microbios patógenos sin que se le aplique ningún tratamiento. Existen muchos tipos de agua mineral, según la presencia y cantidad de ciertos elementos en su composición, como el sodio, calcio, cloruro, magnesio, etc.

Y que es un agua de mesa?
Pues es muy sencillo, es simplemente agua tratada clorada y purificada, a veces por ósmosis inversa o por procesos de purificación para eliminar bacterias ya que la fuente de origen puede ser hasta el mismo grifo (caño). Se puede gasificar pero sigue siendo la misma. Esta agua no contiene ni sales ni minerales.

¿Porque un peruano no sabe esto?
Hace algunas décadas la marca de agua “San Luis”, salió al mercado con la etiqueta de “agua mineral San Luis”. La competencia que era la única agua mineral existente y que hasta el día de hoy se comercializa “San Mateo”; demostró que dicha marca no tenía minerales y que era agua purificada de fuente de manantial; pero sin los parámetros de agua mineral que se requerían para dicha etiqueta. Luego de esto la marca “San Luis” tuvo que cambiar su etiqueta de agua mineral por la de “agua de mesa”. Sin embargo y en contra propaganda a la competencia tuvieron la peculiaridad de colocar en la etiqueta:

“agua de mesa San Luis…….. ¡Ah! y recuerde, no es mineral”.
Este logo publicitario generó en la población peruana una confusión, al no identificar si lo mineral era bueno o malo, o si uno era peor que el otro. Como fuere y con la confusión encima y grandes campañas publicitarias, el única agua mineral que hasta ese entonces existía “San Mateo”, pues casi desapareció y la gente comenzó a consumir mas agua de mesa con la idea de que la mineral no era tan buena. Las generaciones que vinieron después han heredado esa medio ignorancia de los mayores de no saber identificar que es realmente un agua mineral. Es por eso que mucha gente cree que agua mineral es sinónimo de “agua con gas”. Hoy en día el agua san Luis que fue de manantial no mineral ha pasado a convertirse en otra agua de mesa más de las tantas que hay en el mercado simplemente clorada y tratada.
Muchos años después y con el resurgimiento de que beber agua es sano y saludable se esta imponiendo en nuestro medio así como en el mundo ya desde hace muchos años, el aprender a beber agua y si contiene minerales pues mucho mejor.
“El agua es esencial para la vida”; es por eso que cuando llegan esos correos que denomino terrorismo por mail en donde dicen que se hizo una entrevista a un “doctor” y que decía que beber agua es dañino para la salud, pues siempre les recomiendo a los pacientes que pregunten a su médico y no se dejen guiar por esos correos que son muy mal intencionados y que agreden la inteligencia humana, son correos basura.
El agua es importante para la vida
Debido a su influencia en las diversas funciones de nuestro organismo el agua constituye el medio indispensable para que pueda producirse la normal absorción, transporte y utilización del resto de los nutrientes de los alimentos, además de que participa en la regulación de la temperatura corporal.
El agua es abundante en los seres vivos. Una célula es agua en un 80% de su peso, y en un adulto el contenido de agua corporal es de un 65%. Esta agua se reparte en diferentes "compartimentos" de nuestro organismo. Tanto la ingesta como la eliminación deben estar perfectamente reguladas para que esas cantidades se mantengan dentro de los niveles correctos.

Se calcula que necesitamos diariamente dos litros de agua, que pueden aportarse mediante agua, leche, infusiones o refrescos; también con el líquido que se encuentra en todos los alimentos y por el agua que se libera en respuesta al metabolismo del resto de macronutrientes de esos alimentos y de nuestros propios tejidos. Asimismo el agua de nuestro organismo esta regulada por sus demandas ya que eliminamos agua por la orina, las deposiciones, transpiración, respiración, y otras pequeñas pérdidas diarias que resultan más difíciles de cuantificar.
Pues entonces necesitamos agua para vivir, uno de los aportes exógenos, muy de moda por estos días es el agua mineral, símbolo también de una vida saludable y de un consumidor más conciente e informado.

Curiosidades del agua mineral
La moda de beber aguas minerales empezó en Francia, en el pequeño pueblo de Evian, próxima al lago Ginebra. Actualmente esta localidad posee la planta embotelladora de agua mineral más grande del mundo, desde donde consiguió convencer (de la pureza de sus aguas), primero a los europeos, luego a los norteamericanos y más tarde al resto de los países del mundo. Evian embotella 1.500 millones de litros de agua mineral al año, los que vende a 150 países.
La principal razón de venta de este tipo de agua es la salud. Tanto en sus nombres como en su imagen de marca todas estas aguas tienden a subrayar la pureza de su contenido.
Algunas propiedades y recomendaciones
Reduce el riesgo de cistitis e infecciones urinarias al mantener la vejiga limpia de bacterias.
Al actuar de hidratante, mejora el aspecto de la piel de la cara.
Regula la temperatura del cuerpo cuando sudamos.
Tienes que beber el primer vaso, justo al levantarte, para ayudar a tu organismo a eliminar los fluidos acumulados durante la noche.
La proporción de agua es mayor en los hombres que en las mujeres y disminuye con la edad. Un adulto pierde alrededor de 2,5 - 3 litros al día. Esta cantidad aumenta cuando hace calor o se realiza una actividad física.
No conviene beber grandes cantidades de agua junto con las comidas. No porque la comida engorde más o menos, sino porque las digestiones serán más lentas.

BEBIDAS GASEOSAS Y OBESIDAD

Publicación de Gerardo Bouroncle

BEBIDAS GASEOSAS Y OBESIDAD

Mucho se habla de las bebidas gaseosas; que si son dañinas para la salud o que si ocasionan cáncer y miles de cosas que se han tejido en torno a ellas. Inclusive por Internet circulan los correos alarmistas y mal intencionados de que hasta sirven para limpiar el oxido de las baterías de auto y cosas tan absurdas como que desatoran inodoros.

Lo cierto es que no producen nada de eso. Como médico no estoy en contra de ellas pero no las recomiendo mucho pero por la cantidad de azúcar que traen y la cafeína que contienen que puede ser dañina en exceso sobretodo en los niños. Lamentablemente la publicidad es muy fuerte en este sentido, nos inducen a consumirlas y sus sabores muchas veces llegan a ser verdaderamente adictivos.
Últimamente en un comercial de televisión salio una “nutricionista” promocionando una bebida gaseosa; llamó mucho la atención de mucha gente que comentaba que si un profesional de salud es capaz de promocionar estas bebidas gaseosas pues es que deben ser buenas. Lamentablemente yo les respondí que no son tan buenas. Y que quizás por una estrategia de marketing han utilizado un personaje así para publicitarlas; viéndolo desde otro punto de vista, se imaginan que su cardiólogo salga en un comercial de “marlboro” fumando; o que su médico internista haga publicidad de bebidas alcohólicas…. Que irresponsable ¿verdad?
Gaseosas y mas gaseosas
Las bebidas gaseosas o simplemente gaseosas como las conocemos en nuestro medio, contienen colorantes, preservantes, gas y muchas calorías. Su efecto estimulante obedece a la cafeína y a la elevada concentración de azúcar en su contenido; el inconveniente de consumirlas en exceso obedece a que se cambia el pH de la sangre y contribuyen no solo a la mala absorción de calcio sino que favorecen su eliminación por la orina; asimismo disminuyen la absorción de hierro vegetal como el de las lentejas, espinaca y la acelga.

Quienes son los mas afectados con el consumo excesivo?
Pues definitivamente son los niños quienes llevan la peor parte por su mayor tendencia al consumo, asimismo incluiríamos a las personas con osteopenias u osteoporosis y lógicamente a los obesos y a las personas con trastornos metabólicos como la diabetes tipo II
En repetidas ocasiones escucho a padres quejarse de la conducta de sus hijos hacia las bebidas gaseosas, que se convierte en una verdadera habituación que se traduce más adelante en adicción. Sin embargo, los niños no son los causantes de tal adicción sino mas bien los padres, que son los que al final compran estos productos y que muchas veces la hacen parte importante de la canasta familiar.
Un niño no cuenta con tarjetas de crédito, ni con dinero, ni autoridad suficiente dentro del hogar como para disponer de estos productos, son los padres quienes al final habitúan a la familia entera a consumir bebidas gaseosas y cuando quieren cambiar esta costumbre pues muchas veces es demasiado tarde.
“Como cualquier golosina, las gaseosas si son consumidas con moderación no son dañinas”.
Estudios recientes dan cuenta que si el consumo de bebidas gaseosas es excesivo puede afectar directamente la salud de los niños, su consumo esta asociado a hiperactividad y obesidad infantil; asimismo por la cantidad de azúcar se eleva la incidencia de caries dental.

¿Mejores alternativas que tomar gaseosas?
Hace unos días en un programa radial se me pregunto que si era necesario consumir vitaminas y minerales en forma de cápsulas. Mi respuesta fue categórica al referirme que en un país como el nuestro en donde existen tantas frutas y verduras no hay necesidad de tomar “pastillas”.
Quizás somos uno de los pocos países en el mundo en donde tenemos variedad en cuanto a alimentos como frutas y verduras propios de nuestras regiones durante los 365 días del año. Es importante aprovechar esto para que nuestros niños no solo tengan el habito de comer mas sano sino el de reemplazar esas gaseosas por jugos naturales que no solo son fuente de vitaminas, fibra y minerales sino de energía sana y natural, indispensable en el desarrollo y crecimiento adecuado.

¿En realidad tienen tanta azúcar las gaseosas?
Los ingredientes en esa botella de gaseosa de 500 ml son como mencioné anteriormente: agua carbonatada, saborizantes naturales y artificiales, un poco de cafeína y alrededor de 15 cucharadas de azúcar, que juntos suman 250 calorías…….. Si; aunque parezca una exageración esa es la cantidad de azúcar que contienen; por ejemplo; si es que tomamos una limonada de la misma medida con esas 15 cucharadas de azúcar, les aseguro que nadie la tomaría; sin embargo las gaseosas disimulan muy bien gracias a los saborizantes que poseen.
Las bebidas carbonatadas comunes contienen calorías; la leche y el jugo contienen calorías, vitaminas y minerales: todas las bebidas pueden tener un lugar en un patrón de alimentación bien balanceada.
En momentos en que el 12 a 15 por ciento de los adolescentes ya tiene un sobrepeso considerable, las bebidas gaseosas ya no parecen tan inofensivas. Nadie culpa a las bebidas gaseosas como la única causa de la obesidad entre la gente joven, pero las bebidas azucaradas definitivamente pueden ayudar a acumular peso. Recordemos que en la década de los 70 una gaseosa personal era de 120 ml; hoy en día una gaseosa personal es de más de medio litro (500 ml) mientras que la familiar en esa época no llegaba a un litro, hoy en día es de 3 litros.
No es el motivo de esta nota ser alarmista desde el punto de vista del producto en sí; pero lo que si es muy importante es que estemos alertas con el consumo excesivo sobretodo en la población infantil.
Según estudios estadísticos nos dicen que es la ultima década el consumo de gaseosas entre adolescentes se elevó en un 65 por ciento.
En un pasado no muy distante, las gaseosas eran un gusto ocasional, algo que las familias consumían cuando salían a comer a la calle o en un domingo familiar, en algún momento a lo largo del camino, se volvió un capricho diario. Es más saludable beber agua o refrescos de fruta natural, no digo que los padres nunca les den bebidas gaseosas a sus hijos, pero no es un alimento para todos los días. El hecho de venderlas en cualquier lugar hace parecer como si fueran parte de la vida diaria.

De hecho una de las primeras medidas para evitar la obesidad en los niños es prohibirles las bebidas gaseosas; con esto creámoslo o no, ya hemos hecho un gran avance en evitar que ese niño siga subiendo de peso y que más adelante pueda generar problemas asociados a la obesidad como la diabetes tipo II.

No es necesario hacer campañas grandes contra las gaseosas, porque como cualquier golosina como mencione anteriormente si se consumen con prudencia no son dañinas; lo que debemos hacer es simplemente comenzar a sustituirlas en el hogar por bebidas realmente nutritivas como jugos y abundante agua; asimismo si tenemos en casa algún niño con problemas de peso, pues disminuir al máximo el consumo de ellas de manera tal que las bebidas gaseosas regresen al lugar que tuvieron años atrás de consumirlas como una golosina mas y ocasionalmente.

ALGO PARA RECORDAR

En el año de 1832 en nueva York comienza la fabricación de bebidas carbonatadas, cuando John Matthews inventa un aparato para mezclar agua con gas de dioxido de carbón, y además agregarle sabor. De la popularidad de la bebida nacen negocios que mezclan el agua carbonatada con sabores a elección, llamadas fuentes de soda. Sabores como naranja, limón, uva eran muy demandados. En aquella época la gaseosa también se vendía en farmacias como remedio para curar diversos males. En 1885, W.B. Morrison un farmacéutico propietario de "Old Corner Drug Store" en Waco, Texas, desarrolló un distinguido sabor en su fuente de soda. Su nombre Dr Pepper, la más antigua gaseosa, que aún se vende en Estados Unidos.

Casi por la misma época (1886), otro farmacéutico, llamado John S. Pemberton, experimenta con hierbas y especies como nuez de kola africana y la hoja de coca en la ciudad de Atlanta….. el resultado, una bebida que bautizó como Coca Cola. Pemberton muere a sólo un año y medio de haber introducido al mercado el nuevo producto.

En 1898, un farmacéutico de Carolina del Norte, Caleb Bradham, busca un tónico para el dolor de cabeza a la que le agrega pepsina. En 1903, registró la marca de esta bebida como "Pepsi".

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Marketing de la Locura

La táctica del marketing en la salud mental: Se inventa una nueva enfermedad porque está la droga lista bajo la manga. Los estados de ánimos normales se venden como parte de una sintomatología, y crean en personas normales la necesidad del fármaco. Y esto se hace aún con niños que cada vez consumen más fármacos innecesariamente.
Mira el siguiente video "Los futuros clientes de la Industria farmacéutica"


Interesante documental que denuncia una tendencia que se expande sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Una de las soluciones puede ser el cambio de paradigma "medicamento". Es decir que la consulta no debe siempre zanjarse con una receta, para ello hay que educar al médico y a la opinión pública. Quien tendrá la voluntad y coraje político de poner en practica ese cambio?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Las Etiquetas Engordan

Marisol Guisasola

Hace poco, me lleve a casa una bolsa con 4 bollos que se anunciaban como light. El envoltorio decía que tenían solo 90 calorías por ración, por lo que deduje que cada bollo tenía 90 calorías. Solo después comprobé que una ración era apenas un tercio de un bollo. La pregunta es: ¿Quién se come solo la tercera parte de un bollo? Es lo que pasa con las etiquetas: si las lees con detenimiento, te entra un ataque de pánico que solo puedes calmar con una tableta de chocolate o terminándote lo que viene en la bolsa.

Y es que casi todo lo que viene en bolsa y con etiqueta se alía para que engordemos. El otro día casi me da un pasmo cuando vi que unas patatas fritas “a fuego lento y con aceite de oliva virgen extra” que me compré por eso de la salud tenían ¡¡580 calorías por 100 gramos!! El problema de las patatas fritas es lo que decía aquel eslogan: “toma una y no dejarás ninguna”. Como la bolsa tenía 150 gramos acabé metiéndome casi 900 calorías entre pecho y espalda y sintiéndome fatal por ello.

Dicen que la ansiedad favorece el aumento de peso al incrementar los niveles de cortisol, esa nefasta hormona que nos corroe por dentro y que dispara el apetito. Por eso lo tengo decidido: no pienso tomar nada directamente de una bolsa. Su vocación es acabar totalmente vacía (¡hay estudios que lo corroboran: comemos el doble de patatas fritas si las tomamos de la bolsa que si las ponemos en un bol!). Ahora, dedico los fines de semana a comprar productos a granel –lentejas, garbanzos, judías, nueces, almendras, chorizo de pueblo– en el pueblo de Zamora en el que paso los fines de semana. Llevo ya una semana de cura de legumbres (con sus verduritas y su chorizo)... y noto que la ropa me queda más holgada.
Los estadounidenses dicen que una de las razones por las que la dieta mediterránea es tan saludable es porque contiene menos azúcares y grasas saturadas que la de ellos. Yo tengo otra teoría: los americanos tienen el récord de gordos del mundo porque apenas nada de lo que comen viene sin empaquetar. Por eso, propongo un nuevo plan adelgazante: la dieta “desenvuelta” (sin envoltorio). La idea es llenar los frigoríficos de productos tal como se dan en la naturaleza –verduras, frutas, pescados, carnes, frutos secos– y comer como nuestros abuelos: sin pensar en las calorías, sin estrés, disfrutando de cada bocado. Todo el mundo habla ahora de volver a la naturaleza. ¿Y alguien ha visto alguna vez un besugo o una manzana con una etiqueta que indique las calorías?

(Un estudio publicado el pasado 2 de noviembre en el British Journal of Psychatry revela que las personas que siguen una dieta rica en alimentos procesados tienen un 58% más de riesgo de desarrollar depresión en los 5 años siguientes que las que siguen una dieta rica en alimentos frescos. El estudio tuvo en cuenta las diferencias de edad, género, educación, actividad física, y el hecho de padecer enfermedades crónicas y tabaquismo).

Calzones Inteligentes

Salvador G. Serrano

La idea de las prendas interiores “inteligentes” con fines biomédicos vuelve a la palestra. Ya hace unos cuantos años Procter & Gamble anunció haber hecho sus pinitos en este campo. La compañía había creado un tejido con el que fabricar bragas que se volvía de color morado cuando a la mujer le faltaban pocas horas para la menstruación.
 
La misma empresa mencionó haber desarrollado otro tejido capaz de advertir a la usuaria de que se encontraba en período de ovulación. Al mismo tiempo, tenían trabajando a sus mentes pensantes en prendas textiles que pudieran detectar embarazos o infecciones por distintos microbios, desde Escherichia coli a Chlamyidia.
 
Más tarde, otra famosa compañía, Philips, apostó por la electrónica en lugar de la química y anunció bragas y calzoncillos dotados de goma elástica con biosensores. Podrían ser útiles para medir la velocidad de la onda de pulso, parámetro que algunos estudios habían relacionado con la presión arterial. La noticia sobre la patente del invento se publicó en New Scientist, donde se citaba que un par de sensores bastaban para calcular lo que tarda la onda de pulso que pasa por las arterias femorales y la aorta en viajar de uno electrodo a otro. Bien calibrados, podrían proporcionar lecturas precisas y constantes de la presión arterial ¿Una alternativa al holter? ¿Hipertensión de “braga blanca” en lugar de “bata blanca”?
 
La noticia llega ahora desde la Universidad de California, San Diego, y la idea de base tiene mucho que ver con la ropa interior de Philips. El equipo del profesor de nanoingeniería Joseph Wang ha logrado crear biosensores duraderos que pueden imprimirse directamente en el tejido. Suponemos que así es más difícil de que se pierdan cuando la lavadora centrifuga. Tal como explican en su artículo, publicado en Analyst (2010;135:1230-1234), la técnica es parecida al estampado serigráfico, con la diferencia de que la tinta contiene electrodos de carbono, los cuales podrían emplearse para monitorizar la presión arterial o la frecuencia cardíaca. Además, añaden que el contacto y la exposición directa de la banda elástica de los calzoncillos y bragas sobre la piel permite monitorizar el peróxido de hidrógeno y la enzima NADH, sustancias asociadas a numerosos procesos biomédicos.
 
La investigación ha sido financiada por el ejército de Estados Unidos. No sabemos aún si a estas horas habrá en Afganistán soldados dotados de “gayumbos inteligentes”, aunque seguramente los militares norteamericanos serán los primeros en probarlos. No les protegerán del fuego enemigo, pero según Wang, la idea implica “la monitorización de las lesiones de los soldados durante la cirugía en el campo de batalla, y su objetivo es desarrollar sensores mínimamente invasivos que puedan localizar e identificar el tipo de herida”.
 
Sus utilidades, evidentemente, van mucho más allá de las contiendas bélicas. Según el equipo que ha desarrollado los sensores, pueden proporcionar información útil a deportistas y atletas o monitorizar a ancianos en sus hogares “controlando una amplia variedad de marcadores biomédicos, por ejemplo cardíacos, alertando sobre un posible accidente cerebrovascular”, señala el Prof. Wang. También dicen que pueden servir para medir los niveles de alcohol en sangre. Tal vez, pero cuesta imaginarse a la Guardia Civil de Tráfico tomando lecturas en los calzoncillos de los conductores en lugar de hacerles soplar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Legalizar las drogas

Por Ramón Sánchez Ocaña


Legalizar la coca nos ahorraría mucha violencia, declaró no hace mucho Sergio Fajardo, candidato a la presidencia de Colombia y ex alcalde de Medellín. No es una opinión aislada y hay muchas voces que, en aras de eliminar delincuencia, abogan por liberalizar la cuestión. Sin embargo, parece que se banaliza y se frivoliza en exceso. Suele argumentarse que la tradicional represión no obtiene resultado alguno, como es evidente. Pero, ¿hay represión real? ¿Cómo es posible que miles de jóvenes sepan donde adquirir estas sustancias y lo ignoren las autoridades? 

Hay sectores que, con gran honradez intelectual, afirman no tener criterios claros sobre la cuestión. Y de la misma manera, hay otros que intentan equiparar la postura liberacionista con la progresía. O, dicho de otra forma: que todo aquel que no piense en la legalización como solución tiene una inconfundible idea conservadora. Sinceramente, creo que ni lo uno ni lo otro. Hay muchas razones para oponerse a la legalización. Y la primera se desprende de la forma en que hoy se droga el individuo. Todos los expertos dirán enseguida que se caracteriza no por el consumo de una determinada sustancia, sino por un grupo de ellas. Por la llamada politoxicomanía. No es cuestión ya de plantear qué sustancias se legalizan, si no de ir a la base del problema: ¿por qué un individuo necesita o quiere drogarse? Ese es el verdadero debate y no la sustancia que el drogadicto, como enfermo social, consume. El crecimiento de drogas de diseño implica que no se puede establecer un catálogo de prohibiciones. E insistir en los efectos de la droga no cambia por su situación legal. 

Normalmente, los partidarios de la legalización sostienen varias razones: 
-Se acabaría con la mafia y el gran negocio. Los beneficios podrían destinarse a la rehabilitación y a campañas informativas contra la droga. -Se mejoraría notablemente la seguridad ciudadana. 
-Al tener control, mejoraría su calidad y no habría adulteraciones. 
-Las políticas restrictivas y policiales no han dado resultado. 

Los expertos argumentan, por el contrario: 
-No es cierto que se acabe con las mafias. Se acabaría, sí, con el pequeño traficante. Los grandes capos del narcotráfico seguirían su inmenso negocio, vendiendo, si no a traficantes menores, sí a los enviados de cada país, porque parecería impensable organizar el cultivo. -No se eliminaría el tráfico tampoco, porque habría que prohibirlo a los menores de edad, con lo que se abriría un nuevo mercado negro, favorecido, además, por quienes obtienen la droga legalmente. Seguirían vendiendo pero a clientes cada vez de menor edad. 
-La seguridad ciudadana mejoraría, sin duda. Pero el problema grave de la droga no está en los delitos que se cometen para conseguirla, sino en la ruina física en que se sumen sus adictos. Mejoraría la seguridad ciudadana a costa de crear generaciones enteras de drogodependientes (la comparación con la ley seca no es válida. Durante ésta hubo un descenso notable de muertes por cirrosis en EE.UU.). 
-La mejor calidad de la droga se podría conseguir, es verdad; pero ello no impediría que el heroinómano, por ejemplo, no llegara a cumplir los treinta años. Porque se muere por el deterioro físico de la droga, no por el accidente de la sobredosis o la adulteración nociva. 

El problema añadido es que de la droga se habla siempre con pasión. 
Y con más pasión según lo cerca que se esté de ella. Pero insisto: es sano que una sociedad plantee públicamente estos problemas. Si se trata de planteamientos honestos, siempre surgirán ideas de interés.

Neurociencia Siglo XXI - Ramón y Cajal

Por: Luis Miguel García Segura
Instituto Cajal, CSIC, Madrid

La teoría neuronal de Cajal supuso la mayor revolución en el campo de la neurociencia de todos los tiempos. Esta teoría sigue siendo el marco conceptual utilizado para interpretar el funcionamiento del sistema nervioso y estamos tan acostumbrados a ella que nos es sumamente difícil imaginar otra alternativa. Sin embargo, llegar a su formulación no fue una tarea fácil, ni tampoco lo fueron las numerosas observaciones que Cajal realizó para sustentarla. Aquí se presentan pinceladas sobre algunas de estas observaciones que aún se sitúan en las fronteras del conocimiento.

La organización funcional del sistema nervioso

Una de las aportaciones fundamentales de Cajal a la neurociencia fue el descubrimiento de las sinapsis. El bello lenguaje poético de Cajal al hablar de las conexiones entre las neuronas no tuvo el éxito del término sinapsis acuñado por Sherrington. Pero fue Cajal quien descubrió la estructura e interpretó, correctamente, su función. Las sinapsis ejercen un papel fundamental en la teoría neuronal. Cajal describió la organización topográfica básica de circuitos neuronales completos y esta descripción anatómica iba siempre acompañada de una interpretación. Recordemos las famosas flechas cajalinas que acompañan a sus dibujos de circuitos y nos guían por el camino que sigue el impulso nervioso. Con sus leyes de la polarización dinámica de las neuronas, Cajal realizó la primera interpretación predictiva sobre el funcionamiento del sistema nervioso, interpretación que no ha hecho más que confirmar posteriormente la electrofisiología. Cajal describió la existencia de colaterales axónicas, introduciendo los conceptos de convergencia y divergencia y la existencia de estructuras de integración, como los glomérulos del cerebelo y del bulbo olfativo. Interpretó las relaciones locales entre las neuronas integradas en núcleos y en estructuras corticales, considerándolos como asambleas neuronales dinámicas, siendo así precursor del reciente concepto de estructura modular en la organización del sistema nervioso. Es interesante notar que Cajal no consideraba los circuitos neuronales como lineales. Por el contrario, mantenía que existía una influencia entre cadenas neuronales separadas espacialmente, concepto que comienza a ser ahora explorado por la electrofisiología.

El cerebro es maleable

Un tema de indiscutible actualidad es el de la plasticidad sináptica. A Cajal se le cita unas veces para decir que creía en la plasticidad del sistema nervioso y en otras ocasiones para mantener que opinaba todo lo contrario. Probablemente la razón de esta aparente discrepancia estriba en que Cajal mantenía que hay circuitos que por razones evolutivas debían mantenerse inamovibles y otros circuitos que por su función específica serían muy plásticos. Así que, dependiendo de la publicación de Cajal que se lea, se pueden obtener visiones diferentes sobre sus opiniones. Ejemplos de circuitos inamovibles serían los que sustentan los reflejos de la médula espinal. Por el contrario, los circuitos corticales encargados de las funciones cognitivas serían altamente maleables. Así, en la Croonian Lecture de 1894, Cajal postulaba que en las zonas del cerebro más utilizadas se produciría un aumento en la complejidad de las arborizaciones dendríticas y axonales que sería compensada por una disminución paralela en zonas menos utilizadas. Hoy sabemos que efectivamente esto es lo que ocurre, ya que los campos receptores de las neuronas se expanden o se retraen, dependiendo de su uso. Para que no quepa duda de que Cajal creía en la plasticidad sináptica, citemos sus palabras publicadas en la Revista de Ciencias Médicas en 1894: “...la corteza cerebral semeja un jardín poblado de innumerables árboles, las células piramidales, que gracias a un cultivo inteligente pueden multiplicar sus ramas, hundir más lejos sus raíces y producir flores y frutos cada día más exquisitos”. Probablemente nadie ha definido con un lenguaje tan evocador la plasticidad del sistema nervioso. Hoy en día el concepto de plasticidad sináptica está firmemente establecido y una de las estructuras que está siendo más utilizada para estudiar este fenómeno son las espinas dendríticas, descritas por vez primera por Cajal en 1888.

La generación del cerebro

Con sus estudios sobre el sistema nervioso en desarrollo, Cajal sentó las bases de lo que hoy es un activo y potente campo de estudio. El proceso de neurogénesis, la proliferación en la zona subependimaria, la migración de neuroblastos y glioblastos, el proceso de diferenciación neuronal y glial fueron ya descritos por Cajal. La neurobiología del desarrollo moderna parte, pues, de su obra. Un hito esencial fue el descubrimiento del cono de crecimiento axonal, descrito por Cajal en 1890. El cono de crecimiento ha ido recibiendo una atención creciente en los últimos años, en la medida en la que ha ido progresando el conocimiento del citoesqueleto neuronal, los factores neurotróficos y las moléculas de señalización y adhesión. El cono de crecimiento es la estructura que debe decidir el camino para dirigir el crecimiento de las neuritas y la formación de conexiones apropiadas entre las neuronas. En 1892, en un artículo publicado en la revista La Cellule, Cajal propuso la teoría neurotrófica, según la cual los conos de crecimiento se orientan hacia sus dianas atraídos por sustancias específicas. Cajal no tenía aún elaborado el concepto preciso de lo que hoy conocemos como neurotrofina, que tardaría algunos años en desarrollar en su forma más perfeccionada. En 1892 Cajal hablaba –no olvidemos aquí su formación microbiológica– de factores quimiotáxicos que atraían o repelían. Así, él consideraba que la migración neuronal y el crecimiento axonal estaban regulados por una quimiotaxis positiva y negativa. El factor trófico positivo era un factor atrayente, según el concepto microbiológico. Pero en sus estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso de 1913- 1914, Cajal ya considera a los factores tróficos como fermentos o agentes catalíticos para los que las neuronas tienen receptores y que estimulan el crecimiento y ramificación del protoplasma nervioso. Este revolucionario concepto fue el resultado de la observación de que los trasplantes de células de Schwann, en cerebros lesionados, promovían la regeneración axonal. Para aquel entonces es obvio que Cajal ya había elaborado, a partir de la idea de la quimiotaxis, un concepto totalmente original: el de lo que hoy conocemos como factor trófico. Es decir, que Cajal dio el gran salto intelectual para completar el mecanismo de atracción, heredado de la microbiología, por una nueva idea fascinante e innovadora: la estimulación del crecimiento. Este mecanismo, que hoy resulta tan familiar y aparentemente elemental para explicar cómo actúan los factores tróficos, fue uno de los mayores logros intelectuales de la historia de la neurociencia. Hoy sabemos que tanto la atracción-repulsión como la estimulación del crecimiento ejercen un papel esencial en el sistema nervioso y aún se están identificando moléculas con estas propiedades. En todo caso, hay que hacer notar que Cajal, en 1914, tenía ya elaborado el concepto de neurotrofina y de receptores para neurotrofinas, mucho antes de su identificación molecular.

Degeneración y regeneración el sistema nervioso

Los estudios de Cajal y Tello sobre la degeneración y regeneración cerebral sentaron las bases para comprender los fenómenos neurodegenerativos. Es una experiencia recomendable leer ahora estos estudios para darse cuenta de lo sorprendentemente actuales que resultan. Cajal ya observó que la regeneración axonal no ocurría de una forma natural en el sistema nervioso central, a diferencia de lo que sucede en el sistema nervioso periférico. Propuso que las células de Schwann, presentes en el sistema nervioso periférico pero no en el central, estaban relacionadas con esta diferencia y fue el precursor del uso terapéutico de trasplantes de estas células para promover la regeneración axonal central. Este tipo de estudios, abandonados durante muchos años, han vuelto a resurgir con una gran fuerza en tiempos recientes.

La glía

Nuestro conocimiento actual sobre los tipos de glía que existen en el sistema nervioso debe mucho a Cajal y a sus directos colaboradores, que partieron de una falta prácticamente absoluta de conocimientos previos sobre estas células. Distinguir los oligodendrocitos de la microglía o relacionar a los oligodendrocitos con la mielina fue una tarea muy difícil que supuso mucho trabajo, mucha reflexión y también muchas controversias incluso dentro del mismo laboratorio de Cajal. El interés de Cajal por la glía comenzó muy pronto y se mantuvo durante toda su vida científica. Pero quizás fue en los últimos años en los que su laboratorio dedicó un mayor esfuerzo al estudio de estas células. A Cajal y su escuela debemos las primeras descripciones detalladas de la astroglía y las primeras hipótesis sobre su función. También, el descubrimiento de la glía reactiva y la correcta identificación de la microglía y los oligodendrocitos.

Neurobiología celular

Las aportaciones de Cajal a la biología celular han quedado ensombrecidas por sus otros estudios, pero no por eso son menos relevantes y actuales. Pensemos por ejemplo que Cajal ya observó que el citoesqueleto neuronal sufría modificaciones dependiendo del estado funcional de la célula. Pensaba que era una estructura inestable y dinámica que sufría alteraciones funcionales rápidas. De nuevo Cajal se adelantaba en muchos años a los modernos descubrimientos de la biología celular y a la identificación de los componentes moleculares del citoesqueleto. Además Cajal observó que el citoesqueleto se modificaba en condiciones patológicas, tema que es hoy el objeto de importantes investigaciones. Otros importantes estudios de biología celular de Cajal son los relacionados con el núcleo, puesto que son uno de los mejores ejemplos de la actualidad de su obra. Las descripciones muy detalladas del núcleo celular neuronal realizadas por Cajal incluyen toda una serie de estructuras cuyo significado permanecía oculto hasta que en los últimos años han ido siendo redescubiertas. Según se ha ido identificando la localización de nuevos componentes moleculares en el núcleo celular, con modernas técnicas de hibridación in situ o microscopia confocal, las estructuras nucleares cajalianas han ido reapareciendo. Tal es el caso de unas estructuras que en 1903 Cajal describió con el nombre de cuerpos accesorios del nucléolo. Estas estructuras, redescubiertas en 1969 con el microscopio electrónico, han resultado ser centros clave para el procesamiento del ARN y hoy son conocidas como cuerpos de Cajal.

¿Superar a Cajal?

No cabe ninguna duda de que la obra científica de Cajal sigue plenamente viva y de que su figura es la más importante en toda la historia de la neurociencia. Como se ha mencionado al principio, el paradigma científico establecido por Cajal sigue siendo el marco conceptual que se utiliza hoy para abordar todos los estudios del sistema nervioso. Hasta ahora ha servido para interpretar la estructura y el funcionamiento del cerebro y tanto la neuropatología como la neurología se basan en él. Pero aún quedan muchas fronteras por cruzar en el estudio del cerebro. Una de ellas es la interpretación de los fenómenos mentales. Sin duda la neurobiología cognitiva tiene aún mucho camino por recorrer y es muy probable que sufra un gran desarrollo en las próximas décadas. ¿Seguirá siendo válido el paradigma cajaliano para explorar las relaciones entre mente y cerebro?

miércoles, 25 de agosto de 2010

La Cuenta Ecológica del Planeta está en Números Rojos

EFE | Madrid

Si toda la población mundial tuviera el nivel de vida de un español medio, serían necesarios tres planetas como la Tierra para conseguir un equilibrio sostenible entre consumo y regeneración ecológica.

En el caso de que el nivel de vida a alcanzar fuera el de un ciudadano estadounidense, el número de planetas necesarios sería de cinco, mientras que la producción de la Tierra podría reducirse a la mitad si la población global viviera como un ciudadano indio.

Estos son los datos que ha aportado la organización británica independiente New Economics Foundation, reflejan la capacidad del planeta para sustentar la vida que en él se desarrolla y ponen de manifiesto que la Tierra tiene un límite ecológico al año para generar productos y absorber contaminación.

Superado este límite se consume mediante la sobreexplotación de los recursos, señala a Efeverde el director de economía ambiental de New Economics Foundation, Aniol Esteban. En declaraciones a Efe, Esteban explica que un español genera en los siete primeros días del año tantas emisiones de CO2 como un ciudadano de Tanzania en los doce meses siguientes.

Por otro lado, según Esteban, este consumo es la base de la paradoja de que se generen beneficios económicos del consumo insostenible. Un ejemplo está siendo, explica el director, el Golfo de México, considerado el mayor vertido de petróleo de la historia de Estados Unidos, que, sin embargo, genera beneficios económicos a una parte de la población a través del pago de los servicios de limpieza.

El impacto ecológico global
La organización medioambiental estadounidense Global Footprint Network analiza la situación global para determinar la huella ecológica que la humanidad deja cada año, y aporta las cifras que determinan dónde están los límites de la naturaleza.

Las cantidades consumidas de pescado, carne, cereales y vegetales se transforman en superficie de terreno que es necesario para generarlas y se contabiliza, entre otros, el consumo energético y las emisiones de CO2 para obtener el área de producción que corresponde a cada ciudadano del mundo.

Los últimos datos de Global Footprint Network señalan que corresponden casi dos hectáreas por persona, pero sólo en España cada ciudadano consume la producción de unas seis hectáreas de terreno aproximadamente.

Según explica Esteban, la humanidad ha vivido durante siglos en equilibrio hasta que, hace aproximadamente tres décadas, empezamos a consumir y a vivir a crédito, llevando nuestro saldo a un punto cada vez más extremo. La organización alerta: la cuenta ecológica del planeta ha entrado en números rojos.

jueves, 19 de agosto de 2010

Cruzada Antivacunas

Sobre la razón y la sinrazón del riesgo de autismo tras la vacunación


Gonzalo Casino

Pauloffit.com, la web que lleva el nombre del codescubridor de la vacuna del rotavirus que causa la diarrea infantil, no está hecha precisamente por su club de fans. En ella se acusa al inventor de una vacuna que salva cada año a cientos de miles de niños de estar vendido a la industria farmacéutica. Paul Offit es el blanco preferido de los ataques de los nuevos cruzados de la antivacunación, sobre todo tras publicar su libro Autism’s False Prophets, en el que desautoriza al movimiento que cuestiona la inmunización de los niños por un supuesto riesgo de autismo de ciertas vacunas. Esta cruzada es especialmente virulenta en EE UU, pero se expande como un virus por la red, dibujando un escenario en el que se mezclan los datos objetivos con la ignorancia científica y el inquebrantable deseo cualquier padre de buscar lo mejor para sus hijos.
La sospecha de que las vacunas, concretamente la triple vírica (sarampión, paperas y rubeola) o MMR, pueden favorecer la aparición del autismo en niños fue lanzada por la revista The Lancet en febrero de 1998. El artículo firmado por Andrew Wakefield y otra docena de autores describía 12 casos de niños que desarrollaron una extraña enfermedad intestinal y un trastorno del desarrollo (en nueve niños fue diagnosticado como autismo). En ocho casos, los padres asociaron la aparición de este trastorno con la inmunización de sus hijos con la triple vírica. Aunque el artículo y el editorial adjunto de la revista no establecían una relación causa-efecto entre la vacuna y el autismo, cuando la noticia saltó a los medios de comunicación la frontera entre la simple asociación casual y la relación causal, como ocurre tantas veces, se difuminó. A muchos padres de niños autistas les cuesta creer que se trata de una casualidad. Pero cada año cientos de miles de niños reciben la triple vírica y, con o sin vacuna, también muchos niños empiezan a desarrollar autismo: por ello, lo más probable es que en algunos niños coincidan ambas circunstancias.
¿Por qué publicó The Lancet el artículo de Wakefield aun sabiendo que la posibilidad de que haya una asociación causal es remota? Muchos creen que el impacto que la noticia podía tener y realmente tuvo en los medios de comunicación influyó demasiado en la publicación. Con el tiempo se ha sabido que Wakefield ocultó un conflicto de intereses (recibió dinero de un grupo de padres para ver si existía alguna base científica para emprender una acción legal) y 10 de los 13 autores del artículo se retractaron de la interpretación de que pudiera haber alguna relación entre la vacunación y el autismo, según ha contado el ex director del BMJ Richard Smith. Pero la cruzada antivacunación sigue adelante, inmune a las evidencias científicas y espoleada por algunas pifias de las farmacéuticas y los expertos. La consecuencia es que en EE UU las tasas de niños no vacunados empiezan a ser alarmantes. Y algunos prevén que la situación no cambiará hasta que muera un número suficiente de niños por infecciones infantiles fácilmente prevenibles por vacunas.

martes, 17 de agosto de 2010

Pandemia

Domingo, 8 de agosto de 2010
CULTURA › ENTREVISTA A MONICA MÜLLER, AUTORA DEL REVELADOR PANDEMIA

“El sistema médico está falseado”

Humanos, virus y laboratorios se cruzan en un libro que debería estar en todas las bibliotecas: a partir de la gripe aviaria y el N1H1, la médica analiza las causas de la automedicación, el rol de los profesionales y la influencia de las empresas.

 Por Silvina Friera

Un thriller médico de lectura apasionante. Un libro que hay que leer para saber que no se puede tomar amoxicilina ante cualquier dolor; que no hay que pedirle –nunca más– al farmacéutico del barrio “déme un antibiótico fuerte” o “déme el mejor, aunque sea más caro”, como si estuviera comprando “un buen par de botas de trekking”. Suena a chiste, pero es en serio. Más de un lector seguramente habrá repetido la misma frase o alguna de sus variantes imperativas. O peor aún. Sin necesidad de articular palabra alguna enfila derechito hacia la góndola de la farmacia, como si estuviera en el supermercado, y elige al azar la droga “más poderosa”. “No saben que no existe un antibiótico mejor ni uno fuerte, sino uno específico para cada caso”, escribe Mónica Müller en Pandemia. Los secretos de una relación peligrosa: humanos, virus y laboratorios (Sudamericana), un libro que debería estar en todas las bibliotecas del país. “Sin saberlo, están favoreciendo la creación de una cepa bacteriana superresistente a todos los antibióticos conocidos, lo que pone en peligro su propia inmunidad y, por un efecto de ruleta rusa darwiniana, la de todo el género humano. Pero esos pacientes no son responsables: creen lo que su médico les dice y en lo que la publicidad les muestra como un valor confiable”, agrega la doctora y escritora.
Pandemia toma como disparador el suceso mundial más relevante del año pasado: la temible irrupción del virus A (N1H1). Aunque esa primera ola que causó tanto estupor y pánico en médicos y ciudadanos de a pie se extinguió “con el ritmo suave de una marea en la orilla”, más que celebrar habría que decir que muerto el perro no se acabó la rabia. Y ni siquiera está muerto el “perro” porque “no se conoce ningún medicamento capaz de matar a un virus”, afirma la autora, que se encargó de realizar una conexión de “parentesco” que faltaba. Que se había perdido en el desván de los recuerdos ajados. La famosa y letal Gripe Española de 1918 fue provocada por un virus precursor del virus A. Hace más de 90 años, entre 30 y 100 millones de personas murieron en menos de ocho meses, un número que es más fácil relacionar con un ataque nuclear que con una gripe. “Los pacientes que el doctor Oliver Sacks trató en el Hospital Monte Carmel en 1969 –y fueron objeto de la película Despertares– eran en su gran mayoría personas que habían tenido la gripe en 1918 siendo jóvenes, y seguían encerradas en la semiinconciencia de la encefalitis letárgica”, recuerda Müller. También repasa cómo lo reprimido de esa tragedia salió a la superficie en la literatura y en el arte en Memorias de una joven católica, de la norteamericana Mary McCarthy –enferma y sobreviviente de la gripe del ’18–; El ángel desnudo, de Thomas Wolfe, donde relata la agonía y la muerte de su hermano; y los autorretratos del pintor noruego Edward Munch.
Médica especializada en Homeopatía de mirada penetrante y tono balsámico, Müller recibe a Página/12 en su consultorio y dice que “los virus son fantásticos”. Se nota que siente pasión por “esos enemigos invisibles” que no nacen, no se alimentan y no se reproducen; sólo necesitan la energía de otros seres para existir. “Hace mucho que estaba investigando el tema”, cuenta. “Siempre me interesaron los virus porque son algo rarísimo. No hay conciencia de que son distintos a todos los seres biológicos; de hecho no son seres biológicos, no son seres vivos. La definición de virus es maquinaria programada para la supervivencia. Me impresiona mucho el tipo de reacciones que hay en las sociedades ante las epidemias: reacciones primitivas, infantiles, crueles. Leí muchos libros sobre epidemias y la constante es siempre la misma: buscar culpables y atribuirlo a una fuerza externa. Lo cual es muy primitivo, como esas civilizaciones que cuando alguien se moría decían que era un castigo de los dioses.”
El embrión de la curiosidad de Müller surgió con la gripe aviaria. “Viene aparentemente en un pájaro sano; es realmente una película clase B. Lo fascinante es que convivimos con eso alegremente, inocentemente”, subraya. “Había mucha alarma por la posibilidad de que mutara el virus. Y ahí conocí la gripe de 1918. En Estados Unidos empezó a haber mucho material hace unos diez años, pero acá nadie sabía nada. La sociedad norteamericana y europea están todavía impregnadas de esa tragedia. Pero antes no se hablaba, no se decía nada. Ahora que uno lo sabe, todo el tiempo en la literatura, en el cine, aparecen referencias a muertos durante la gripe del ‘18. Ese virus era aparentemente igual al que los científicos creían que estaría por reaparecer. Y cuando finalmente apareció la gripe A, uní toda la información, escribí dos notas en Página/12 y ahí empecé a recibir mails y llamados.” Uno de esos llamados fue el de Pablo Avelluto, director editorial de Sudamericana que, sin anestesia, le preguntó: “¿Te animás a escribir un libro?”. La respuesta no tardó en llegar: “Nada me gustaría más”, le contestó Müller.
–Parece que vivimos en sociedades muy avanzadas que presumen que las epidemias son cosas de otros siglos, de la Edad Media si se quiere. Como si la modernidad implicara la eliminación de los virus, ¿no?
–Tal cual, ésa es la idea. Hay una enorme incredulidad y cuando empieza a aparecer un virus, como ocurrió el año pasado con la gripe A –muchos médicos me contaban que se morían personas jóvenes, de 30 años–, se multiplica el temor y la reacción siguiente es culpabilizar. Incredulidad, pánico y buscar enseguida un culpable: el gobierno no hizo nada para evitarlo, o los laboratorios lo crearon. Buscar culpables es más tranquilizante. Lo que sorprende no es sólo el prejuicio de la gente –que no tiene por qué saber cómo se crean los virus–, sino de los médicos que siguen diciendo que la gripe A fue creada en un laboratorio. Yo sigo recibiendo ese tipo de mails cuando se sabe que no fue creado en un laboratorio. Los virólogos saben cómo surgió. Ayer recibí de nuevo un mail con un asunto muy importante sobre el “invento” de la gripe A de la doctora Rauni Kilde, personaje que incluí en el libro y que es la falsa ministra de Salud de Finlandia. Hay una actitud prejuiciosa que es muy tranquilizante.
–Usted alerta sobre el peligro de la automedicación. ¿Por qué cree que comprar antibióticos se asemeja a comprar un caramelo en un kiosco?
–En Argentina los antibióticos son de venta libre; el mensaje es que son completamente inocuos. En Estados Unidos no podés comprar un antibiótico sin receta jamás; en los países donde se compran sin receta la gente se automedica y es peligrosísimo para la persona y para la humanidad. Las bacterias también –como los virus– están programadas para mutar y adaptarse. Y el día que aparezca una bacteria que aguante cualquier antibiótico sonamos todos... los médicos sabemos eso, lo estudiamos, pero los mismos médicos recetan antibióticos porque sí. A cada rato me encuentro con gente que dice que por un dolor de garganta un médico le recetó un antibiótico. Es verdad que en algunos casos hay que tomar antibióticos, para una angina. Pero son pocos; hay un test que en 45 minutos te dice si hay que tomar un antibiótico o no. Y no se hace. Hay médicos muy respetuosos, pero otros tratan al paciente muy mal. Una vez que al paciente le recetaron un antibiótico, cada vez que tiene fiebre, dolor de garganta o de oídos toma antibióticos.
–Su libro a la vez que elogia el desempeño de muchos médicos, que hacen esfuerzos sobrehumanos ante problemas estructurales del sistema de salud, también es muy crítico. ¿Cómo fue recibido Pandemia entre sus colegas?
–Me sorprende mucho el silencio. Para el libro entrevisté a muchos médicos muy confiables como el doctor Jorge San Juan y la doctora Lucrecia Raffo, directora del Posadas, que han trabajado maravillosamente bien. Después les mandé el libro. Ninguno me contestó nada. Ni una sílaba, aunque tenemos una relación muy buena y ellos saben cómo pienso yo. Colegas míos, gente joven y jefes de servicios de hospitales del conurbano se los dieron a los residentes. Y hay mucho entusiasmo porque dicen que lo tienen que leer todos los médicos que se están formando. Pero supongo que a muchos les debe molestar este libro porque me parece que hay una cuestión corporativa: ¡Cómo voy a criticar a los médicos! El problema no es la automedicación; el problema somos los médicos, aunque no seamos el único problema. Los médicos somos los que le enseñamos a la gente cómo tratarse. Creo que se niega que los médicos tengamos la culpa. Pero sí, tenemos la culpa. Los médicos somos los responsables, recibimos el mensaje de los laboratorios que es brutal. Es un lavado de cerebro que te hacen antes de recibirte.
Müller trabajó durante 35 años en una agencia de publicidad y se especializó –por casualidad– en laboratorios y productos farmacéuticos. A la medicina llegó de grande; arrancó con la carrera a los treinta y pico. “Con mucha ingenuidad –confiesa risueña– me acuerdo del lanzamiento del diclofenac. Qué bueno, me dije, cura todo. Pero cuando empecé a estudiar medicina me di cuenta de que no era así.” Cuando estaba a punto de recibirse de médica, fue al lanzamiento de un medicamento en el Paseo La Plaza. “Estaba feliz porque por fin salía del mundo de la publicidad para entrar, definitivamente, al de la medicina. Hice la cola en un stand y cuando llegué me entregaron una planilla. Era un concurso para un viaje a Cancún con todo pago, si recetaba doce recetas de esa droga que se estaba lanzando. ¿Pero cómo? ¿Si yo me beneficio en algo recetando no puedo ser objetiva? Me quedé helada. Es muy terrible el tema de los laboratorios. Está muy criticado ahora en Estados Unidos; hay un gran escándalo por el tema de premiar a los médicos si recetan. No podés obtener ningún tipo de beneficio económico o premio por recetar. Debería ser un delito”, advierte.
–¿Cómo se podría resolver la incidencia que tienen los laboratorios?
–El tema es muy complejo. Un factor importante es que los médicos son explotados; hay compañeros míos que tienen seis trabajos y están corriendo de un lugar a otro y tratan de ganar un mango donde puedan. Esa es la tristísima realidad: el envilecimiento del trabajo médico. Los laboratorios han tomado el papel de formadores de los médicos. Y aun más. No hay investigación si no hay laboratorios, que tienen intereses creados. Acá y en todo el mundo el sistema médico está totalmente falseado. No sé la solución, pero me parece que los gobiernos, los Estados, deberían ponerles coto a los laboratorios. Por lo pronto deberían prohibir que haya publicidades de medicamentos. No puede haber publicidad de aspirinas; en Alemania las venden con un prospecto plegado con las contraindicaciones. Las aspirinas favorecen las hemorragias gástricas; mi marido estuvo a punto de morir por una aspirina. Y sin embargo, se venden aspirinas alegremente. He mandado cartas a todos lados –que nunca han publicado– en las que cuestionaba que se permitiera un comercial de televisión en el que se dice: estoy cansado, me tomo dos aspirinas. Es brutal; dos aspirinas no hacen el doble efecto que una, pero duplican el riesgo de hemorragia. Los Estados permiten esto. ¿Por qué el Ministerio de Salud no dice que es una aberración que los antibióticos sean de venta libre y que haya publicidades de medicamentos? Se debería empezar por ahí. Le daría más respetabilidad a la figura del médico, que no sería vendedor de baratijas como lo es actualmente, y se podría frenar a los laboratorios.


La prohibición de enfermarse


Cuando era chica, un día Mónica Müller voló literalmente de fiebre. Dicen que tuvo 42 grados. Estaba en el medio del campo. “Me envolvieron en sábanas mojadas y recuerdo que mi mamá me desenrollaba como una momia y salía la sábana seca. La fiebre no es una enfermedad; la fiebre te cura. Pero ahora la gente cree que no se puede tener fiebre. Que no se puede estar mal”, dice esta doctora y escritora, que ha publicado la novela El gato en la sartén (1971) y los cuentos de Secuelas (2008).
–¿Por qué se ha consolidado esta cultura que busca evitar o negar el dolor?
–Pienso que es para que la gente produzca. Antes te enfermabas y faltabas una semana al trabajo, pero ahora no se puede faltar. Se generalizó esto de que hay que producir. Y si estás enfermo te tragás los medicamentos para no tener síntomas y vas a trabajar igual. Y si estás triste tampoco podés producir, tenés que estar contento. Todo el mundo tiene que estar contento y sano para producir. En el libro cuento lo que viví en Estados Unidos. Fui dos meses después de los atentados de 2001 y había olor a caballo muerto en toda la ciudad. Pero amigos míos decían que no había olor. Todavía había más de 2000 cadáveres enterrados en las ruinas y pasaban los carros hidrantes y tiraban unos líquidos. “Por las ratas”, decían. Justo en ese momento habló George Bush a todo el país y dijo: “Hay que salir y consumir porque tenemos que poner de nuevo al país en pie”. ¿Cómo consumir? ¡La forma de salir de la muerte y del horror era comprar! Y la gente salía a comprar como una demostración del “no nos van a vencer, vamos a seguir consumiendo”. Hay que ser una sociedad alegre, fuerte, poderosa, consumista y productiva.
–¿Cómo maneja un médico ese límite tan lábil entre la precaución y el miedo?
–Yo lo que hago es informar. Una vez que el paciente sabe, se tranquiliza. Lo que da mucho miedo es no saber.





Lic. Aníbal P. Scharovsky
Director del Programa de Actualización en 
Evaluación y Tratamiento del Dolor de la UBA
Miembro del IASP Education Initiatives Working Group