domingo, 21 de agosto de 2011

Terapia de Crisis

"La muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza.

Alfredo Moffat

Psicólogo social, psicodramatista y arquitecto argentino. Terapista de crisis. Nació en 1934 y es considerado uno de los discípulos predilectos de Enrique Pichón Riviere. Participó en la fundación de la Escuela de Psicología Argentina.

La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…)

Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido. Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.

El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.

Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.

También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas.

Pero en la Argentina, cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.

En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí, en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.
*
En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.

Hay una etapa de la vida en que uno e niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.

Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje
de la vida.

La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...

En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, los agüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.

En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y  aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.

En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido.

La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave,  neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio.  Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.

Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza.

Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida.

Alfredo Moffat - Psicólogo - “Terapia de Crisis. La emergencia psicológica”

martes, 2 de agosto de 2011

Nuevo Paradigma Médico


Rafael Muci-Mendoza

Boletín de la Academia Nacional de Medicina
Editorial, agosto de 2011
Individuo de Número, Sillón IV

¨ ¡Guarden la compostura y bajen la voz! Estamos pasando frente a la sala de los cardiópatas…¨ La voz de un joven médico que nos guía, suavemente nos conmina al tiempo que se lleva el dedo índice extendido verticalmente sobre sus labios cuando pasamos frente a la Sala 1… Corría el año 1958. Tercer año de medicina. Nuestro primer día en el Hospital Vargas de Caracas, el sacrosanto templo de la medicina nacional, luego de haber pasado por la anatomía y fisiología, histología, bioquímica y fisiopatología, microbiología, parasitología y farmacología, apertrechados con un bagaje suficiente de conocimientos y términos médicos –al finalizar nuestra carrera, cincuenta y cinco mil palabras acumularíamos en nuestro banco de memoria-; todo, para poder seguir nuestra marcha hacia adelante. Se entendía que para entonces, hasta el ruido de nuestra vocinglería alegre y juvenil podía trastornar el cansado corazón de aquellos heridos en la noble fibra del miocardio. Y con esa nota de consideración hacia el desvalido que yacía entre blancas sábanas, iniciaríamos el comienzo de nuestra comprensión del enfermo, más propiamente del hombre enfermo. Algo más que órganos, aparatos y sistemas. Era el primer peldaño de las clínicas, la semiología, el aprendizaje del significado de los síntomas y de los signos, y de la semiotecnia, el arte de ponerlos de manifiesto, de sacar hacia el afuera el enemigo aposentado en el adentro. Nos faltarían luego 3 años más para que esa enseñanza escalonada y cada vez más compleja, como los frutos, alcanzara sazón. Veíamos el ejecutar de los grandes profesores con sus níveas batas. Sentíamos tanto respeto que rehuíamos sus miradas, a veces cargadas de reproche, otras compasivas ante nuestra insipiencia. ¡Esto ya no es juego de niños! ¡Esta no es una carrera para flojos ni espíritus pusilánimes! Allí aprenderíamos los cinco preceptos a cumplir de cara al enfermo: El diálogo diagnóstico y sanador o anamnesis, la observación o inspección, la palpación, la percusión y la auscultación. ¿Cómo? ¿Sólo eso…? Luego de cincuenta años, aún los seguimos aprendiendo…
¿Cómo lo hacen? -nos preguntábamos-, ¿cómo mirando sólo al enfermo, su facies, su posición en la cama, su piel, su respiración, las venas del cuello, su pecho descubierto, de un vistazo tienen acceso a una información que parece surgir como por arte de magia, tan fácilmente, como de la nada? ¿Fácilmente? Eran muchos años de entrenamiento en comprender el fiel, pero críptico lenguaje de los órganos y sistemas aporreados por la furia de la enfermedad.  Recuerdo con especial veneración al doctor Otto Lima Gómez, Jefe de la Clínica Médica y Terapéutica A, todo un Maestro; él fue el responsable de que me desprendiera de mi amado grupo de la ¨M¨, asignados al Hospital Universitario de Caracas. Pedí mi traslado en quinto año de medicina. Ello fue para mí un renacer, un presenciar y absorber una medicina diferente y auténtica, muy clínica, muy científica y muy humanística. Oí por primera vez la frase hipocrática, ¨Primum non nocere¨ -primero, no hacer daño-; me enteré de que existían Ludolf Krehl, Viktor von Weizsäcker y Michael Balint padres de la medicina antropológica, aquella que toma en cuenta la biografía al momento de la eclosión de la enfermedad y rogaba por un vínculo maduro y afectuoso con el enfermo. Otros también conocí, la doctora Estela Hernández –ida precozmente-, también me marcó por su puntillosa rectitud, compromiso y amor por el estudio y por sus pacientes y alumnos. Pero no se quedó ahí, ¡Pude quedarme en el Hospital! Entre 1961 y 1963 realicé mi internado rotatorio y residencia hospitalaria de medicina interna en su servicio, lo cual apuntaló aún más mi deseo de ser internista e introyecté muy adentro todo cuanto me habían enseñado y había visto. Hubo muchos otros; y ya Instructor por Concurso de Clínica Médica, ahora en la Cátedra Clínica Médica y Terapéutica B, con el doctor Herman Wuani Ettedgui a la cabeza, padre bueno, bondadoso y desinteresado. ¡Cuánto aprendí la necesidad de conocer no sólo las drogas que recetaría, sino también sus efectos colaterales, tantas veces responsables de nuevos síntomas insospechados en el paciente! Quedan afuera muchísimos otros que dejaron una impronta en mi ser y una gratitud insospechable, como no fuera el hacer y trasmitir sin mezquindad lo que ellos me enseñaron con bondad: como el deber ser y el deber hacer…
En razón de la nube negra del desprestigio aposentada sobre la clase médica norteamericana, materialista y deshumanizada, en la década sesenta se afirma que la American Medical Association, intentó maquillar y exaltar su figura a través del financiamiento de series televisivas con personajes de ficción que enaltecían la labor del médico. En la mayoría de ellas, el protagonista se hacía acompañar por su maestro o por un alumno, portando un estetoscopio, símbolo de la profesión médica. Surgieron así, James Kildare (1961-1966) interno del Hospital Blair General, donde aparte de perfeccionar y adquirir experiencia en su profesión, se interesaba vivamente en los problemas de sus pacientes, llegando a involucrarse con ellos. Se ganó el respeto de su superior el Dr. Leonard Gillespie con quien mantenía una relación paterno-profesional. Le siguió Ben Casey y su mentor, el doctor David Zorba (1962-1966), serie conocida por su apertura icónica donde una mano diseñaba símbolos en un cuadro negro: ¨Hombre, mujer, nacimiento, muerte, infinito¨. Otro personaje lo constituyó Marcus Welby (1969), médico chapado a la antigua; trabajaba en su casa de Santa Mónica, California; no obstante, tras sufrir un infarto cambió su vida y su práctica, viéndose obligado a  trabajar con otro médico más joven, James Kiley y sus novedosos métodos de trabajo. Welby echaría de menos los días en que iba a casa de sus pacientes y era para ellos, más que un simple doctor, un sabio consejero. Todas estas series mostraban diferentes facetas del paradigma médico de la década sesenta, un ser humano rodeado por una aureola de entrega y humanitarismo. Luego entre los años 2063 a 2379, hasta surgió un médico diferente y del futuro, Leonard Horacio MacCoy un personaje de Star Trek (Viaje a las Estrellas) (1966) donde era el Oficial Médico en Jefe a bordo de la nave estelar Enterprise bajo el comando del Capitán James Kirk, quien le puso el apodo de "Bones". Hacia el año 2267, McCoy recibió la Legión of Honor. En la serie original, era uno de los tres personajes principales, representaba la emoción humana como personalidad opuesta a la disciplina lógica del Mr. Spock; dotado de una gran compasión, era también bastante gruñón, supersticioso, y temía de forma irracional a las nuevas tecnologías. El aplastante materialismo a ultranza de los últimos cuarenta años terminó por echar por tierra cualquier intento de remiendo de la figura del médico, que definitivamente había caído del pedestal donde la sociedad le había colocado por su peso humanitario y su desprendimiento...
Nuevos y gélidos tiempos acaecen, donde la consigna de quien ahora fija el rumbo de la medicina mundial parece ser, ¡Time is Money!; con Francisco de Quevedo podríamos también decir, ¨Poderoso caballero es don Dinero¨. Ya el médico que conocimos y con el que nos identificamos, no existe más. ¡No!, no pudo amalgamarse al avasallante progreso frío y calculador, simplemente quedó fuera… La medicina perdió su independencia, fue conquistada por y para las multimillonarias compañías hacedoras de píldoras, instrumentos de diagnóstico y una parafernalia de gadgets; inventaron nuevos conceptos de enfermedad para hacer del hombre saludable, un enfermo, temeroso y dependiente de vitaminas, antioxidantes y otros exabruptos. Destruyamos el prestigio del médico ganado en buena lid y su compromiso y empatía con el sufriente; inventemos un nuevo paradigma, una máquina desconsiderada hacedora de diagnósticos por descarte mediante una sucesión de procedimientos sin rumbo y sin tino que nos dejarán dinero. Hagamos al médico esclavo de la técnica, esa que nosotros definiremos. Convenzamos al colectivo de que esa, es la medicina. Inventemos al doctor Gregory House, especialista en enfermedades infecciosas, ¨brillante diagnosticador¨, omnimédico -fluente en todos los dominios de la medicina-, cínico y frío, calculador, proclive a la técnica abusiva y al empleo de fármacos adictivos; grosero, indiferente, despreciativo y que manifiesta un desgarrante distanciamiento emocional con sus pacientes a quienes tilda de mentirosos cuando su comportamiento traspasa la frontera hacia lo antisocial, de talante desconsiderado y peligroso, quien se brinca a la torera el paso inicial de toda relación médico paciente como es el diálogo diagnóstico o anamnesis –ya de por sí sanador-, y guiador de lo que deberá hacerse después de un examen físico integral, pero dirigido con tino donde la queja se aloja y señala. Luego vendrán los exámenes que ¨complementarán el diagnóstico¨, no exámenes ¨paraclínicos¨ que parece corrieran a la par del dolor sin cruzarse con él. Así que no deja de causarme sentimientos encontrados, de dolor y tristeza, de admiración y repulsa, de rechazo y duda la serie de aventuras de House y sus desprevenidos enfermos. Él y su grupo de fellows y uno que otro adjunto, van tras el diagnóstico del paciente, sin parar mientes en la cantidad de actos iatrogénicos que en su búsqueda van produciendo: Exámenes de la más elevada tecnología, biopsias, endoscopias, resonancias y hasta biopsias cerebrales estereotáxicas suplen el diagnóstico diferencial que solemos hacer, producto del conocimiento y la experiencia. Produce terror el pensar que alguna vez le conozcamos como pacientes; de ser así, sufriríamos su desdén y sus burlas; el dolor producido por un médico frío y sin escrúpulos; el que nos ignore como personas y el que piense que siempre mentimos. A decir verdad, no entiendo el fin didáctico que persigue la serie. ¿Será acaso hacernos sentir que esa medicina materialista y cosificadora del ámbito del ¨manejo¨, será la única que tendremos? ¿Será que tocar al enfermo y extraer sus secretos con los cuatro sentidos restantes carece de valor? ¿Será el prepararnos sutilmente para manipularnos como médicos y aceptar que los pacientes necesitan de más y más tecnología? ¿Será para convencernos de que existen allá, portentosos aparatos para ser utilizados y que debemos exigir que se usen sobre nosotros…?
Es este el nuevo paradigma que el dinero y la ambición nos ha vendido… 
En suma, House constituye uno de los dramas menos realistas alguna vez transmitidos por televisión, pues la medicina en su más profunda naturaleza es un compromiso y un desafío intelectual, espiritual y emocional; la palabra del médico fue y sigue siendo a la vez instrumento de curación, creación y comunicación; de curación, como el más potente agente curativo desde la catarsis hipocrática al diálogo psicoanalítico.
¿Será que vendrán tiempos mejores de un médico humanitario y científico, con tiempo para conversar y aliviar, bien formado en la clínica y en la técnica, de veras sanador? 
 
  ¨Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado                      
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero¨.

Francisco de Quevedo

 (1580-1645)

martes, 26 de julio de 2011

Cambio Radical


Escribe: Ramón Sánchez Ocaña

Un programa de televisión ha puesto en la picota la cirugía estética. Y hay que serenar los ánimos. No toda la cirugía estética esta planteada así. Es verdad que estos escultores de la carne, que así deberían llamarse los cirujanos estéticos, hacen auténticas maravillas. Unas se ven. Otras, no. Pero no podemos olvidar que en esta cirugía hay varios componentes que nada tienen que ver con el arreglo de unas mamas, de unas narices o de unas orejas de soplillo.
Es importante destacarlo, porque su labor, callada muchas veces, se queda en la sala de quemados de un hospital. A sus manos llegan los quemados indefectiblemente. O se queda en los arreglos más o menos soportables de un organismo al que un accidente de trafico ha destrozado. Por eso nunca se debe olvidar esa perspectiva y quedarse solamente con la vistosidad de una modelo escultural que se ha retocado las orejas.
Es verdad que estamos en la civilización de la imagen, de la presencia. No es que impere lo joven; es que lo joven manda. La competitividad empieza a exigir unas determinadas cualidades no solo intelectuales o profesionales, sino también visuales. La apariencia se considera ya como un dato más de esa profesionalidad. Secretarias, vendedores, etc. tendrán una mejor valoración cuanto mejor sea su imagen. Y no es una opinión, sino la constatación de un hecho. Por eso la demanda de esta cirugía crece de manera exponencial. Y cada uno tendrá sus razones para someterse a ella. Con ocasión de un importante congreso de cirugía plástica, un cirujano que exponía sus nuevas técnicas dijo con una tranquilidad extraordinaria: “Créanme: dentro de unos años ser feo va a ser lo mismo que estar sucio”.
No pude evitar una cierta indignación ante aquel aserto tan poco solidario como atrevido e interesado. La belleza había traspasado su categoría para convertirse en una mercancía social susceptible de discriminación. ¿Feo va a ser sinónimo de sucio? La indignación no sólo no fue cediendo sino que aumentó en cuanto empezó el análisis de los cánones de belleza. ¿Quién va a determinar dónde está la fealdad-suciedad? ¿Quién decide quién es el limpio y quién es el bello? Y por si fuera poco chocaba frontalmente contra uno de los postulados que siempre defendí: la necesidad de la aceptación propia. Una aceptación que nada tiene que ver con el conformismo o con la idea conservadora. Y mucho menos con el fatalismo. Uno se puede aceptar para, partiendo de la base real de cómo se es, intentar el cambio no sólo de uno mismo, sino también del mundo en que vive.
Si lo que se busca es la felicidad del individuo, no hay duda alguna de que ésta pasa por la aceptación previa y sincera de uno mismo. Si no, siempre habrá rincones de duda y empezará a crecer la idea de que con un centímetro más de aquí, o uno menos de allí, estaría mejor. Y eso, como muchas veces se evidencia, crea tolerancia y una cierta dependencia

miércoles, 23 de marzo de 2011

Premios IgNobel 2010

Los Premios Ig Nobel son una parodia estadounidense del Premio Nobel y se entregan cada año a principios de octubre por los logros de diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar". Organizado por la revista de humor científico Annals of Improbable Research (AIR), que son presentadas por un grupo que incluye a auténticos Premios Nobel, en una ceremonia en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard. Los premios pretenden celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología.

Los Premios IgNobel y algunos de los galardones de la edición de 2010, especialmente el de Medicina, que fue a parar a manos de investigadores holandeses que estudiaron el efecto de las montañas rusas sobre la disnea de pacientes asmáticos.
Lo cierto es que la ceremonia de este año dio para mucho más. Por ejemplo, el británico Gareth Jones –que trabajó con científicos chinos-, recogió uno de los premios por documentar que una determinada especie de murciélagos (Cynopterus sphinx) son expertos en contorsionismo y sexo oral. Su trabajo, aparecido en PLoS ONE (2009; 4(10):e7595. doi:10.1371/journal.pone.0007595), se tituló “La felación en murciélagos de la fruta prolonga el tiempo de copulación”. ¿Habrá que tenerlo en cuenta como tratamiento de la eyaculación precoz? Al fin y al cabo, casi nadie duda de la sabiduría de la Madre Naturaleza.
Sin salir del tema de la fauna, el premio en la categoría de Ingeniería se lo llevaron científicos de la Sociedad Zoológica de Londres y del Instituto Politécnico Nacional de Baja California, en México, nada menos que por “perfeccionar un método de recogida de mocos de ballena utilizando un helicóptero por control remoto”. El artículo, que en fondo es bastante más serio de lo que parece, se publicó el año pasado en Animal Conservation (2009;13:217-225), y sus autores defienden la importancia de desarrollar nuevas técnicas de detección de microorganismos patógenos que incrementan el riesgo de mortalidad en los grandes cetáceos.
El IgNobel de la Paz fue uno de los más llamativos. Fue a parar a manos de investigadores británicos de la Keele University (Neuroreport 2009;20:1056-1060) por estudiar el efecto que tiene soltar tacos y juramentos en respuesta al dolor. Para ello, evaluaron la tolerancia y la percepción del dolor, junto con la frecuencia cardíaca, en dos grupos de voluntarios a los que se pidió meter la mano en agua helada y resistir todo lo que pudieran. Durante la prueba, unos iban soltando palabras malsonantes y otros, palabras neutras. Este brillante experimento demuestra científicamente, por primera vez en la historia, que soltar tacos y juramentos en situaciones clásicas, como cuando uno se pega un martillazo en un dedo por falta de puntería, disminuye nuestra percepción del daño e incrementa la tolerancia al dolor. Bueno es saberlo para la próxima vez.
Asimismo, vale la pena destacar otra deslumbrante investigación, firmada por científicas neozelandesas (New Zealand Medical Journal 2009;122:31-38), que se hicieron con el IgNobel de Física por comprobar que llevar los calcetines por encima de los zapatos disminuye el riesgo de caídas en invierno cuando uno transita por caminos helados. Concluyen que se trata de un “método efectivo y barato” para prevenir resbalones. Hasta podría ponerse de moda.
Finalmente, volviendo al tema de los microbios, otro de los galardones reconoció el mérito de un trabajo norteamericano de los años sesenta (Applied Microbiology 1967;15:899-906), que puso de manifiesto experimentalmente el peligro de ser científico barbudo. “Se llevó a cabo para evaluar la hipótesis de que un hombre barbado incrementa el riesgo de infecciones en su familia y amigos si su barba ha sido contaminada por microorganismos infecciosos mientras trabaja en un laboratorio de microbiología”, explicaban los autores, concluyendo que “las barbas retienen los microorganismos y toxinas a pesar de lavarse con agua y jabón”. Ya lo dice el refrán: “Cuando las barbas de tu microbiólogo veas pelar...”

Salvador G. Serrano

Héroes Reales

"No soy de ver muchos mensajes y menos de los "inspirationals" pero por casualidad abrí uno y ese me llevó a este... y se me hizo un nudo en la garganta. La costra de cinismo se deshizo, al menos por un momento de postmodernidad y me pregunto si el Amor es un ideal que pocos alcanzan o la enfermedad que los espartanos curaban en un precipicio.

Vean el vídeo por favor, pregúnteselo a si mismos y si lo desean hagan algo."

Alberto A.



lunes, 7 de febrero de 2011

LAS MEDICINAS CURAN O ENFERMAN?

La Vanguardia, 24 Enero 2011

LA DIFERENCIA ENTRE UN MEDICAMENTO Y UN VENENO RADICA EN LA DOSIS.

LAS MEDICINAS CURAN O CAUSAN CUALQUIER ENFERMEDAD?

Entrevistado: Joan-Ramon Laporte (*)
Entrevistadora: Ima Sanchís

¿Analiza fármacos que ya están en el mercado?
Sí, porque cuando un fármaco sale al mercado, ha sido probado por unos pocos miles de voluntarios, pero al comercializarse en todo el mundo es tomado por millones de personas, y es entonces cuando pueden aparecer efectos indeseados, en ocasiones con desenlace mortal.

¿Cuál es el medicamento que a más gente ha matado?
La aspirina, porque es el medicamento que más gente ha tomado y la percepción de su riesgo está distorsionada. A dosis bajas –cien miligramos al día– es un excelente protector cardiovascular, pero a dosis analgésicas –un gramo– puede producir hemorragia gastrointestinal.

¿Hay datos?
En Catalunya se producen unos 3.000 casos anuales de hemorragia gastrointestinal, de los que un 40% son atribuibles a la aspirina y a otros antiinflamatorios. En EE.UU. mueren al año por hemorragia gastrointestinal por antiinflamatorio unas 15.000 personas, mientras que de sida mueren 12.000.

Impactante.
Cualquier enfermedad puede ser producida por un medicamento: un infarto de miocardio, por un antiinflamatorio y muchos otros fármacos; una neumonía, cualquier enfermedad neurológica o patología psiquiátrica pueden ser favorecidas por medicamentos.

Veo que lo de los efectos secundarios va en serio.
Muchos causan depresión, como algunos que tratan la presión arterial o los diuréticos en personas de edad avanzada. Los medicamentos para el insomnio pueden provocar crisis de agresividad; muchos casos de irritabilidad al levantarse se deben a medicamentos de este tipo, como las benzodiacepinas u otros hipnóticos de acción corta.

¿Estamos hipermedicados?
Sí, llegamos al punto de que cuando una persona está triste se dice coloquialmente que está depre. Los antidepresivos sólo sirven para una depresión profunda, y la tristeza no es una enfermedad, es una reacción saludable.

¿No hay medicamento sin efectos indeseados?
No, cada medicamento tiene su peaje. La Agencia Europea del Medicamento calcula que cada año fallecen en Europa 197.000 personas a causa de efectos adversos. En EE.UU. los efectos adversos son la cuarta causa de muerte, detrás del infarto de miocardio, el ictus y el cáncer; y por encima de la diabetes, las enfermedades pulmonares y los accidentes de tráfico.

¿Es una lotería?
No, si la toma o la prescripción del medicamento fuera más atenta a los riesgos que conlleva, se calcula que se podría evitar entre un 65% y un 75% de estas muertes.

Anunciar fármacos por televisión debería estar prohibido.
Opino lo mismo. En España sólo se pueden anunciar los que no financia la Seguridad Social, si no la arruinarían. Somos el país de Europa que, en relación con el PIB, más medicamentos consume.

Hablemos de sus precios.
Son arbitrarios. Fabricar el medicamento más caro, de cien a quinientos euros, no cuesta más de dos euros, incluido el envase. Supuestamente, pagamos el esfuerzo de investigación. Pero entre un 30% y un 40% del gasto medio de los laboratorios se destina a la promoción comercial.

El precio lo negocia el Gobierno.
Sí, pero con poco éxito. En España, el precio del medicamento está alcanzando el de Alemania, que nos duplica la renta per cápita.

Qué gran negocio.
Según el informe de desarrollo de la ONU, es el tercer sector económico detrás de la industria armamentística y el narcotráfico.

Dicen que se inventan cada año nuevas enfermedades.
Sí, sobre todo en relación con la mente y el sexo. Convierten la timidez en enfermedad y la medicalizan. Ahora se han inventado la disfunción sexual femenina: “Padeces disfunción sexual femenina..., no se ría...

De acuerdo.
... Si en los últimos seis meses has rechazado una proposición de relación sexual o no has tenido una con satisfacción plena”. Cada vez que se reúne uno de los comités de hipertensión arterial (el estadounidense, el europeo o el de la OMS) bajan el nivel de presión arterial considerado normal, y lo mismo ocurre con el colesterol.

Explíqueme.
En pocos años se ha disminuido de tal manera el límite de normalidad del colesterol que cada vez hay más población que debe tratarse. En EE.UU. ha aumentado de 3 millones de personas a 25 en 10 años.

Asombroso.
La industria farmacéutica dedica el doble (en España el triple) de su presupuesto a promoción comercial que a investigación. Una visita del representante comercial viene a generar unas 35 nuevas recetas del medicamento. Lo asombroso es que no haya en Sanidad una especie de central de compras de medicamentos con gente formada.

¿Quién se ocupa de la formación continuada del personal sanitario?
Los laboratorios, así que es muy difícil asegurar que no haya una influencia de intereses comerciales.

IMA SANCHÍS

(*) Joan-Ramon Laporte

Jefe del Servicio de Farmacología de Vall d'Hebron

62 años, barcelonés, cuatro hijos y dos nietos: Lola y Quim.
“Soy doctor en Medicina, catedrático de Farmacología en la UAB y dirijo la Fundació Institut Català de Farmacologia. Estoy por los derechos humanos y la libertad. El alma, que encierra nuestras propuestas, nos trasciende”.

No debió de ser fácil crear hace 26 años una fundación (Institut Català de Farmacologia) que investiga y denuncia los fármacos que representan algún peligro para la salud. Habrá de todo, pero en la industria farmacéutica hay sobre todo dinero, poder e influencias.

“Parece que hayan perdido su alma médica y se hayan quedado únicamente con su alma comercial”, dice Laporte, que sabe de lo que habla: entre otras cosas, presidió el comité de medicamentos esenciales de la OMS (2003- 2004) cuando se consiguió que se aprobaran los antirretrovirales genéricos que salvaron tantas vidas en África. Aquí ofrezco sólo una décima parte de lo mucho que me contó: el negocio de la salud da para hablar.

domingo, 2 de enero de 2011

QUE ES EL AGUA MINERAL

Publicación de Gerardo Bouroncle

¿Que es un agua mineral?

Con regularidad escucho en un restaurante que cuando una persona pide un agua mineral, en la mayoría de veces noto que a esa persona se le sirve una agua de mesa con gas. Pero realmente en el Perú se sabe que es un agua mineral? Pues no. La gran mayoría desconoce la diferencia entre un agua mineral y un agua de mesa. El peruano promedio cree que un agua mineral es una botella de agua que tiene gas.
De acuerdo a la OMS, el agua mineral natural es toda agua no contaminada bacteriológicamente, que procede de una fuente subterránea natural o perforada y contiene una determinada “mineralización” que puede inducir efectos favorables para la salud.
Asimismo el agua mineral ayuda entre otras cosas, a combatir la hipertensión arterial, los problemas renales, cardiacos y digestivos, y las alteraciones asociadas a la retención de líquidos.

¿Pero sabemos realmente lo que es y lo que contiene el agua mineral?
El agua mineral es aquella que se obtiene de manantiales naturales o creados por el ser humano. Se caracteriza por su pureza original, tanto química como microbiológica. Su origen subterráneo le confiere minerales, oligoelementos y otros componentes con efectos sobre el cuerpo humano, además de que nos garantiza protección frente a la polución química.
En 1969 la Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió como agua mineral natural toda agua no contaminada bacteriológicamente que procedente de una fuente subterránea natural o perforada, contiene una determinada mineralización y puede inducir efectos favorables para la salud, debiendo estar así reconocido por la autoridad pertinente del país de origen.
Su embotellamiento debe producirse en su lugar de origen y el agua debe estar libre de microbios patógenos sin que se le aplique ningún tratamiento. Existen muchos tipos de agua mineral, según la presencia y cantidad de ciertos elementos en su composición, como el sodio, calcio, cloruro, magnesio, etc.

Y que es un agua de mesa?
Pues es muy sencillo, es simplemente agua tratada clorada y purificada, a veces por ósmosis inversa o por procesos de purificación para eliminar bacterias ya que la fuente de origen puede ser hasta el mismo grifo (caño). Se puede gasificar pero sigue siendo la misma. Esta agua no contiene ni sales ni minerales.

¿Porque un peruano no sabe esto?
Hace algunas décadas la marca de agua “San Luis”, salió al mercado con la etiqueta de “agua mineral San Luis”. La competencia que era la única agua mineral existente y que hasta el día de hoy se comercializa “San Mateo”; demostró que dicha marca no tenía minerales y que era agua purificada de fuente de manantial; pero sin los parámetros de agua mineral que se requerían para dicha etiqueta. Luego de esto la marca “San Luis” tuvo que cambiar su etiqueta de agua mineral por la de “agua de mesa”. Sin embargo y en contra propaganda a la competencia tuvieron la peculiaridad de colocar en la etiqueta:

“agua de mesa San Luis…….. ¡Ah! y recuerde, no es mineral”.
Este logo publicitario generó en la población peruana una confusión, al no identificar si lo mineral era bueno o malo, o si uno era peor que el otro. Como fuere y con la confusión encima y grandes campañas publicitarias, el única agua mineral que hasta ese entonces existía “San Mateo”, pues casi desapareció y la gente comenzó a consumir mas agua de mesa con la idea de que la mineral no era tan buena. Las generaciones que vinieron después han heredado esa medio ignorancia de los mayores de no saber identificar que es realmente un agua mineral. Es por eso que mucha gente cree que agua mineral es sinónimo de “agua con gas”. Hoy en día el agua san Luis que fue de manantial no mineral ha pasado a convertirse en otra agua de mesa más de las tantas que hay en el mercado simplemente clorada y tratada.
Muchos años después y con el resurgimiento de que beber agua es sano y saludable se esta imponiendo en nuestro medio así como en el mundo ya desde hace muchos años, el aprender a beber agua y si contiene minerales pues mucho mejor.
“El agua es esencial para la vida”; es por eso que cuando llegan esos correos que denomino terrorismo por mail en donde dicen que se hizo una entrevista a un “doctor” y que decía que beber agua es dañino para la salud, pues siempre les recomiendo a los pacientes que pregunten a su médico y no se dejen guiar por esos correos que son muy mal intencionados y que agreden la inteligencia humana, son correos basura.
El agua es importante para la vida
Debido a su influencia en las diversas funciones de nuestro organismo el agua constituye el medio indispensable para que pueda producirse la normal absorción, transporte y utilización del resto de los nutrientes de los alimentos, además de que participa en la regulación de la temperatura corporal.
El agua es abundante en los seres vivos. Una célula es agua en un 80% de su peso, y en un adulto el contenido de agua corporal es de un 65%. Esta agua se reparte en diferentes "compartimentos" de nuestro organismo. Tanto la ingesta como la eliminación deben estar perfectamente reguladas para que esas cantidades se mantengan dentro de los niveles correctos.

Se calcula que necesitamos diariamente dos litros de agua, que pueden aportarse mediante agua, leche, infusiones o refrescos; también con el líquido que se encuentra en todos los alimentos y por el agua que se libera en respuesta al metabolismo del resto de macronutrientes de esos alimentos y de nuestros propios tejidos. Asimismo el agua de nuestro organismo esta regulada por sus demandas ya que eliminamos agua por la orina, las deposiciones, transpiración, respiración, y otras pequeñas pérdidas diarias que resultan más difíciles de cuantificar.
Pues entonces necesitamos agua para vivir, uno de los aportes exógenos, muy de moda por estos días es el agua mineral, símbolo también de una vida saludable y de un consumidor más conciente e informado.

Curiosidades del agua mineral
La moda de beber aguas minerales empezó en Francia, en el pequeño pueblo de Evian, próxima al lago Ginebra. Actualmente esta localidad posee la planta embotelladora de agua mineral más grande del mundo, desde donde consiguió convencer (de la pureza de sus aguas), primero a los europeos, luego a los norteamericanos y más tarde al resto de los países del mundo. Evian embotella 1.500 millones de litros de agua mineral al año, los que vende a 150 países.
La principal razón de venta de este tipo de agua es la salud. Tanto en sus nombres como en su imagen de marca todas estas aguas tienden a subrayar la pureza de su contenido.
Algunas propiedades y recomendaciones
Reduce el riesgo de cistitis e infecciones urinarias al mantener la vejiga limpia de bacterias.
Al actuar de hidratante, mejora el aspecto de la piel de la cara.
Regula la temperatura del cuerpo cuando sudamos.
Tienes que beber el primer vaso, justo al levantarte, para ayudar a tu organismo a eliminar los fluidos acumulados durante la noche.
La proporción de agua es mayor en los hombres que en las mujeres y disminuye con la edad. Un adulto pierde alrededor de 2,5 - 3 litros al día. Esta cantidad aumenta cuando hace calor o se realiza una actividad física.
No conviene beber grandes cantidades de agua junto con las comidas. No porque la comida engorde más o menos, sino porque las digestiones serán más lentas.